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Durante nuestra vida es normal que huyamos, evitemos toparnos con aquellos de aspecto descuidado, que escandalizan y que representan alguna amenaza. El típico borracho de la calle, el drogadicto o el pordiosero del tren subterráneo. Evitar al asesino serial es muy difícil: entonces evita al cortés, al caballeroso y encantador. El asesino se escuda en el anonimato de la modernidad, como el evolucionado predador que representa se acerca a sus víctimas ganándose primero la confianza de las mismas. Como se dijo de Jeffrey Dahmer, el Canibal de Milwaukee: “vístelo de traje y es lo mismo que otros diez hombres.”

Es posible que muchos asesinos en serie, sean aprehendidos antes de que maten a las tres o más víctimas requeridas para calificarlos como tal. Análogamente, hay algunos que son detenidos por instituciones mentales y no responden directamente por sus crímenes. Otros siguen matando mucha más gente al paso de los años, sin ser arrestados.
Una barrera para capturar con anticipación a un asesino serial, son sus diversos antecedentes, selección de víctimas y métodos para matárlas. Escasamente tienen algún vínculo con sus víctimas; las eligen por capricho o impulso, buscando tipos de personas u oportunidades más allá de cualquier conexión fácilmente detectable. Como se citó anteriormente, los delincuentes organizados pueden tomar medidas para minimizar la evidencia que dejan detrás, y cometen crímenes alejados de sus localidades. Pueden ocurrir varios homicidios antes de que se sospeche, que es obra de un asesino serial.
En adición, la policía a menudo se muestra renuente en admitir que ha identificado a un asesino, debido a la inmediata presión sobre ellos para capturarlo tan rápido como se asegura.
Algunos asesinos seriales son expertos en disimular sus verdaderas personalidades detrás de una fachada cautivante. Desafortunadamente, los perfiles son desarrollados sobre los precedentes históricos de otros asesinos conocidos, que algunas veces no encajan con el modelo real de los culpables. Tales problemas plagaron la búsqueda de John Muhammad y John Lee Malvo, de los cuales, el perfil indicaba que se trataba de un hombre de raza blanca. Un problema similar se presentó en el rastreo de Aileen Wuornos en Florida; la policía inicialmente creyó que el asesino era varón.
Las investigaciones sobre asesinos en serie, a veces dejan al descubierto un lado oscuro del cumplimiento de la ley; inactividad, incompetencia, burocracia, mala administración, oportunidades fallidas, prejuicios raciales o de género y otras anomalías que pueden retrasar la investigación e indirectamente, permitir más homicidios.
Existe un concepto equivocado común, que los asesinos múltiples generalmente desean ser descubiertos, en la mayoría de los casos esto no encaja, ya que a menudo los asesinos se mueven por grandes distancias para prevenir ser capturados o confundir a la policía e investigadores, para que indaguen sobre pistas erróneas.

Es posible que muchos asesinos en serie, sean aprehendidos antes de que maten a las tres o más víctimas requeridas para calificarlos como tal. Análogamente, hay algunos que son detenidos por instituciones mentales y no responden directamente por sus crímenes. Otros siguen matando mucha más gente al paso de los años, sin ser arrestados.
Una barrera para capturar con anticipación a un asesino serial, son sus diversos antecedentes, selección de víctimas y métodos para matárlas. Escasamente tienen algún vínculo con sus víctimas; las eligen por capricho o impulso, buscando tipos de personas u oportunidades más allá de cualquier conexión fácilmente detectable. Como se citó anteriormente, los delincuentes organizados pueden tomar medidas para minimizar la evidencia que dejan detrás, y cometen crímenes alejados de sus localidades. Pueden ocurrir varios homicidios antes de que se sospeche, que es obra de un asesino serial.
En adición, la policía a menudo se muestra renuente en admitir que ha identificado a un asesino, debido a la inmediata presión sobre ellos para capturarlo tan rápido como se asegura.
Algunos asesinos seriales son expertos en disimular sus verdaderas personalidades detrás de una fachada cautivante. Desafortunadamente, los perfiles son desarrollados sobre los precedentes históricos de otros asesinos conocidos, que algunas veces no encajan con el modelo real de los culpables. Tales problemas plagaron la búsqueda de John Muhammad y John Lee Malvo, de los cuales, el perfil indicaba que se trataba de un hombre de raza blanca. Un problema similar se presentó en el rastreo de Aileen Wuornos en Florida; la policía inicialmente creyó que el asesino era varón.
Las investigaciones sobre asesinos en serie, a veces dejan al descubierto un lado oscuro del cumplimiento de la ley; inactividad, incompetencia, burocracia, mala administración, oportunidades fallidas, prejuicios raciales o de género y otras anomalías que pueden retrasar la investigación e indirectamente, permitir más homicidios.
Existe un concepto equivocado común, que los asesinos múltiples generalmente desean ser descubiertos, en la mayoría de los casos esto no encaja, ya que a menudo los asesinos se mueven por grandes distancias para prevenir ser capturados o confundir a la policía e investigadores, para que indaguen sobre pistas erróneas.