Seleccionar página

El Inventario Clínico Multiaxial de MILLON (MCMI-III) es un instrumento utilizado en el ámbito de la psicopatología. Realiza la exploración e identificación de personas con dificultades emocionales y personas que puedan requerir una evaluación más profunda o una atención más profesional.

En la actualidad se están obteniendo buenos resultados en la evaluación clínica – forense con esta prueba, introduciéndose y utilizándose en paralelo con el MMPI-2.

 

Patrones clínicos de personalidad que evalúa el MCMI-III

Esquizoide

Son individuos que se caracterizan por su falta de deseo y su incapacidad para experimentar placer o dolor intenso. Tienden a ser apáticos, desganados, distantes y asociales. Sus emociones y necesidades afectivas son mínimas y funcionan como observadores pasivos indiferentes a las recompensas y afectos, así como a las demandas de relaciones con los demás.

 

Evitativo

Los individuos evitativos experimentan pocos refuerzos positivos de sí mismos y de los demás. Permanecen alerta y siempre en guardia, preparados para distanciarse de la anticipación ansiosa de las experiencias dolorosas o negativamente reforzantes de la vida. Su estrategia adaptativa refleja su miedo y desconfianza hacia los demás. Mantienen un control constante de sus impulsos y sus anhelos de afecto, para prevenir la repetición del dolor y la angustia que han experimentado con otras personas. Sólo pueden protegerse a sí mismos mediante una retirada activa. A pesar de sus deseos de relacionarse, han aprendido que es mejor negar estos sentimientos y mantener bastante distancia interpersonal.

 

Depresivo

Hay cosas comunes en los tres primeros patrones clínicos de personalidad, especialmente tristeza, pesimismo, falta de alegría, incapacidad para experimentar placer y un aparente retardo motor.
Para el Eje 11 del DSM, en el trastorno esquizoide de la personalidad hay una incapacidad tanto para sentir alegría como tristeza. En el patrón de evitación existe una hipervigilancia hacia el dolor anticipado y consecuentemente una falta de atención hacia el disfrute y la alegría. En el patrón depresivo ha habido tina pérdida significativa, una sensación de rendición y una pérdida de esperanza en la recuperación de la alegría. Ninguno de estos tipos de personalidad experimentan placer, pero por razones diferentes. La personalidad depresiva experimenta el dolor como algo permanente. El placer ya no se considera posible.

¿Qué experiencias o factores bioquímicos pueden explicar tal tristeza persistente y caracterológica? Evidentemente, hay que tener en cuenta disposiciones biológicas. La evidencia de una predisposición constitucional es fuerte y buena parte de ella indica factores genéticos. Los umbrales implicados en permitir el placer o la sensibilización hacia la tristeza varían mucho. Algunos individuos se inclinan hacia el pesimismo y el desánimo. De forma similar, la experiencia puede condicionar una orientación desesperanzada hacia una pérdida significativa. Una familia desconsolada, un ambiente estéril y una perspectiva sin esperanzas pueden moldear el estilo de carácter depresivo.

 

Dependiente

Los individuos dependientes han aprendido no sólo a recurrir a los demás para obtener cuidados y seguridad, sino también a esperar pasivamente que otros tomen el mando y se lo proporcionen.

Se caracterizan por una búsqueda de relaciones en las que puedan apoyarse en otros para conseguir afecto, seguridad y consejos. Su falta de iniciativa y autonomía es a menudo una consecuencia de la sobreprotección paternal. En 4 función de estas experiencias, simplemente han aprendido que es más cómodo asumir un rol pasivo en las relaciones interpersonales, aceptando la bondad y el apoyo que puedan encontrar, y se someten de buen grado a los deseos de los demás con tal de mantener su afecto.

 

Histriónico

Aunque los individuos histriónicos recurren a los demás en igual medida que los dependientes, a primera vista parecen ser bastante diferentes de sus equivalentes más pasivos. Esta diferencia en su estilo observable surge desde su manipulación fácil y emprendedora de los hechos, mediante la cual maximizan la atención y los favores que reciben y evitan la indiferencia y la desaprobación de los demás.

Estos individuos a menudo muestran una insaciable, e incluso indiscriminada, búsqueda de estimulación y afecto. Su inteligente (y a menudo ingenioso) comportamiento social da la apariencia de confianza personal y seguridad en sí mismo. Sin embargo, debajo de esta apariencia subyace el miedo a la autonomía genuina y una reiterada necesidad de señales de aceptación y aprobación. El aprecio y el afecto deben ser constantemente alimentados y se buscan en cada fuente interpersonal y en todos los contextos sociales.

 

Narcisista

Los individuos narcisistas destacan por su forma egoísta de dedicarse a sí mismos, experimentando placer primario simplemente siendo pasivos o centrándose en sí mismos. Sus experiencias tempranas les han enseñado a sobrevalorarse. Su seguridad y superioridad puede estar fundada sobre premisas falsas; es decir, puede que no se apoyen en logros reales o maduros. Sin embargo, los narcisista a sumen alegremente que los demás reconocerán su cualidad de ser especiales. Por tanto, mantienen un aire arrogante de seguridad en sí mismos y, sin pensarlo ni pretenderlo conscientemente, explotan a los demás en beneficio propio.

Aunque las atenciones de los demás son bienvenidas y alentadas, su aire de esnobismo y superioridad pretenciosa requiere poca confirmación de logros reales O de aprobación social. Su confianza sublime en que las cosas van a salir bien les motiva poco para implicarse en el , de la vida social.

 

Antisocial

Los individuos antisociales actúan para contrarrestar las expectativas de dolor y la posible agresión a manos de los otros, al implicarse en conductas engañosas o ilegales con el fin de explotar el entorno en beneficio propio. Su orientación engrandecida refleja su escepticismo hacia los motivos de los demás, su deseo de autonomía y el anhelo de venganza y recompensa por lo que ellos consideran que fueron injusticias pasadas. Son irresponsables e impulsivos, cualidades que justifican por qué consideran poco fiables y desleales a los demás. Su insensibilidad y crueldad son sus únicos medios de evitar el abuso y convertirse en víctimas.

Si quieres saber más sobre la personalidad antisocial quizá te interesa el artículo: Trastorno de la Personalidad Antisocial.

 

Agresivo (Sádico)

Aunque Fue suprimido del DSM-IV, el constructo de sadismo sigue formando parte del MCMI-111. Como constructo de personalidad, este estilo o patrón amplía los límites de la formulación del DSM-III-R en una dirección nueva e importante, que reconoce que individuos que no se consideran antisociales pueden obtener placer y satisfacción personal humillando a otras personas y violando sus derechos y sentimientos. Dependiendo de la clase social y de otros factores moderadores, pueden ser análogos a los rasgos clínicos de lo que se conoce en la bibliografía como el carácter sádico, o pueden exhibir estilos de carácter parecidos a la competitiva y ambiciosa personalidad Tipo A.

Denominadas como personalidades agresivas en la teoría de Millon, generalmente son hostiles y globalmente combativos, y parecen indiferentes o incluso complacidos por las consecuencias destructivas de sus comportamientos contenciosos, abusivos y brutales. Aunque algunos encubren sus tendencias más maliciosas y orientadas al poder desempeñando roles y vocaciones que reciben la aprobación pública, se delatan por sus acciones dominantes, antagónicas y a menudo persecutorias.

 

Compulsivo

Esta orientación ambivalente coincide con el Trastorno de personalidad Obsesivo-Compulsivo del DSM-IV. Los individuos compulsivos han sido intimidados y coaccionados para aceptar las demandas y los juicios impuestos por los demás. Sus formas de actuar prudentes, controladas y perfeccionistas derivan de un conflicto entre la hostilidad hacia los demás y el miedo a la desaprobación social. Resuelven esta ambivalencia suprimiendo su resentimiento y manifestando un conformismo excesivo y exigiéndose mucho a sí mismos y a los demás.

Su disciplinado dominio de sí mismos les ayuda a controlar unos sentimientos de rebeldía, intensos, aunque ocultos, dando lugar a una pasividad abierta y una aparente conformidad pública. Sin embargo, tras esta máscara de decencia y dominio, hay sentimientos de ira y de rebeldía que ocasionalmente desbordan sus controles.

 

Negativista (Pasivo-Agresivo)

Esta orientación ambivalente se aproxima al Trastorno de personalidad Pasivo- Agresivo del DSM- III-R y al constructo pasivo-agresivo (negativista) del DSMIV.
Este último es más amplio en el número y la diversidad de rasgos que abarca que la orientación pasivo-agresiva anterior. Los individuos negativistas sienten una pugna entre seguir las recompensas ofrecidas por otros y aquéllas que ellos mismos desean. Esta lucha representa una incapacidad para resolver conflictos similares a la que padecen los obsesivos compulsivos.

Sin embargo, los conflictos de los individuos negativistas se mantienen cercanos a la conciencia e irrumpen en la vida diaria. Estos individuos experimentan continuas discusiones y desengaños cuando vacilan entre la deferencia y el desafío, la obediencia y la oposición agresiva. Su comportamiento se caracteriza por un patrón errático de ira explosiva o tozudez entremezclado con períodos de culpa y vergüenza.

 

Autodestructivo

Aunque fue suprimido del DSM-IV, esta orientación discordante se corresponde en el DSM-III-R con el Trastorno de personalidad autodestructiva (masoquista). Las personas masoquistas se relacionan con otros de forma servicial y auto sacrificada, permiten y, quizá incluso, alientan a los demás a explotarles o aprovecharse de ellos. Si se manifiestan sus peores rasgos, muchos mantienen que merecen ser avergonzados y humillados.

Para agravar su dolor y angustia, que pueden experimentar como reconfortantes, las personas con personalidad autodestructiva rememoran sus desgracias pasadas activa y reiteradamente y esperan resultados problemáticos de circunstancias que se considerarían afortunadas. Actúan típicamente de un modo modesto y humilde. A menudo intensifican sus déficits y se colocan en una posición inferior o despreciable.

 

Si te interesan los Trastornos de Personalidad lee el artículo que los describe aquí.